Lo que no se debe hacer con las newsletters electrónicas

Published
11/03/2007

Las newsletters electrónicas constituyen una herramienta útil para estrechar lazos con los clientes y los socios, reforzar el branding, aumentar la concienciación, y mejorar la atención al cliente. No obstante, muchos responsables de marketing no se aprovechan de las oportunidades que les brindan las newsletters electrónicas. He aquí algunos de los errores más comunes:

1. Tratar las newsletters como si fueran herramientas promocionales
Las newsletters electrónicas y las promociones electrónicas no son iguales. Las promociones tienen como objetivo una acción determinada y se diseñan para provocar una respuesta, sea inmediata o no. Aunque una newsletter electrónica contenga elementos orientados hacia la acción promocional, en la mayoría de los casos el efecto que buscan es a largo plazo.

2. Usar contenidos sin definir
La lealtad de los suscriptores depende de muchos factores, de los cuales los contenidos son probablemente el más importante. Pero no sirven los contenidos sin definir; tienen que ser valiosos, útiles, oportunos y relevantes.

Puede que a ti te parecen pertinentes las noticias sobre las actividades de tu empresa, pero es probable que no interesen al público en general. La gente quiere información (ayuda, consejos de marketing, análisis, etc.), y si no les ofreces lo que quieren, intentarán encontrarlo en otro lugar.

3. Utilizar los criterios equivocados para medir el éxito
Los criterios que determinan si las promociones electrónicas han cumplido las expectativas no siempre se aplican a las newsletters electrónicas. El CTR (el porcentaje de cliks por impresión), por ejemplo, no es una buena forma medir la efectividad de una newsletter electrónica, ya que se trata de un modelo de medición a largo plazo. Tampoco es sencillo medir el rendimiento de la inversión por los mismos motivos. Las newsletters electrónicas encajan en una estrategia a largo plazo, así que hay que ser prudente cuando se intenta analizar los resultados, digamos al cabo de seis meses.

4. Ignorar el valor de los encabezamientos
En cuanto de los encabezamientos (las casillas “Asunto”, “Para”, “Remitente”), es importante no desperdiciarlos. En vez de rellenar la casilla “Asunto” con el nombre de tu empresa o el del producto que pretendes vender, hay que aprovechar el espacio para transmitir tu mensaje: “Portal de eventos” nos dice muy poco, mientras que “Idea y recursos para la organización de eventos en Andalucía” no deja lugar a dudas. Se debe utilizar algo que incita a los destinatarios a abrir lo que les has enviado.

Se deben personalizar las casillas “Para” y “Remitente”, no hay nada tan desalentador e impersonal como recibir un correo electrónico destinado a “Lista de mailing”, en vez de estar dirigido a ti personalmente. El nombre del remitente ha de ser reconocible; una marca, una persona física, un sitio Web, o una empresa.

5. Dificultar la cancelación de la suscripción
Por motivos que son muy evidentes en estos tiempos de spamming, el mecanismo para cancelar la suscripción ha de ser visible, rápido y efectivo.

6. Desaprovechar el tráfico a tu sitio Web
Después del esfuerzo que supone crear una newsletter, a la gente se le debe brindar la oportunidad de suscribirse a ella en mucho sitios: el sitio Web, los mensajes de confirmación, las páginas de agradecimiento, los acuses de recibo, etc. Sin embargo, debes evitar caer en la trampa de proporcionar una casilla para suscribirse a la newsletter carente de información. Se debe adjuntar una nota explicativa sobre los contenidos, la frecuencia de envío y la política de privacidad de la misma, entre otras cosas.

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