El viaje a París; un clásico de La Vida es Bella

Published
05/02/2009

Uno de los viajes originales que ha organizado La vida es Bella, y que se ha convertido casi en un clásico, ya que lo han disfrutado varias empresas, es el de París. Se trata de un viaje con varios elementos en común, pero que se adapta según las necesidades y preferencias del cliente.

Es también un ideal viaje de incentivo y motivación para grupos pequeños de ocho a 12 personas. Los dos últimos que organizó La Vida es Bella contaban con media jornada de trabajo. Para el resto del tiempo (el viaje tenía una duración de dos días), se programaron una serie de actividades lúdicas cuyo fin era que todos los participantes se divirtieran. El objetivo principal era conseguir un buen ambiente entre los asistentes promoviendo su interrelación.

El programa de este viaje incluía una noche de alojamiento en un hotel de lujo situado al lado de los Campos Elíseos y la realización de la experiencia “Túnel del viento”. El grupo disfrutó de la experiencia que proporciona un simulador de paracaidismo único en el mundo, dentro del cual y mediante varias hélices que generan viento a una velocidad superior a los 250km/h, se tiene una sensación similar a la de la caída libre tras saltar desde un avión en paracaídas. Acompañados de varios profesionales pudieron realizar por triplicado esta experiencia cuya duración fue de dos minutos. Además, y para controlar que nada fallara, fueron previamente sometidos a una revisión médica y a una sesión teórica en la que se les explicó con detalle la actividad.

Por otro lado y para completar la jornada, también se divirtieron compitiendo entre ellos en uno de los circuitos de karts más grandes del mundo. Por la noche, unos eligieron la opción de cenar en el Jules Verne (restaurante de la Torre Eiffel) y otros en un restaurante que ofrece la experiencia de cenar a oscuras. Tras la cena, unos eligieron asistir a un espectáculo en el mítico Moulin Rouge, al que llegaron después de realizar un agradable paseo en limusina Hummer y otros prefirieron disfrutar de la noche parisina visitando las mejores discotecas acompañados por un RRPP.

La tendencia de los viajes comerciales y de negocio apunta cada vez más en esta dirección, la de la realización de experiencias originales, que hacen de ellos momentos inolvidables. El hecho de introducir estos elementos genera de forma directa un ambiente idóneo entre los que comparten la experiencia, en la que se relajan y divierten. Como consecuencia, mejora la relación entre ellos.

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