El compromiso público

Published
27/04/2011

La financiación colectiva (crowdfunding) como estrategia parece demasiado buena para ser cierta. Reunir capital, contactar con otras personas y publicitar tu negocio, todo a la vez. Pero es cierto y empresas de todos los tamaños lo hacen a diario con mucho éxito.

Desde empresas grandes como PepsiCo hasta negocios independientes como Through the Looking Glass Fine Teas and Gifts, tienda de tés y regalos ubicada en Shelbyville, Tennessee, la realización de proyectos con las aportaciones del público se está convirtiendo rápidamente no solo en una opción creativa sino en una manera viable para generar ingresos.

La financiación colectiva es un fenómeno de desarrollo empresarial relativamente nuevo que permite a una red de personas juntar su dinero y otros recursos para apoyar los esfuerzos de organizaciones o individuos, a menudo recibiendo a cambio bienes, servicios u otras recompensas no monetarias. Aunque se suele utilizar para iniciativas creativas, la financiación colectiva también puede ser útil para organizaciones más convencionales.

"La financiación colectiva surgió realmente el año pasado", dijo Brian Meece, cofundador y director general de Rockethub, una colectiva de "crowdfunding" radicada en Nueva York. "Se trata básicamente de construir sobre la capacidad de los medios sociales para entablar conversaciones y permanecer conectado".

Ese mayor nivel de conectividad es lo que atrajo a Regan Wann de Through the Looking Glass Fine Teas and Gifts y lo que, según ella, ha sido la parte más gratificante de su experiencia con la financiación colectiva.

"Unas personas totalmente conocidas me apoyaban en Facebook, republicando mis enlaces y, en un caso específico, planificando una viaje por carretera a la tienda", afirmó ella. "Es increíble ver cómo la gente puede contribuir a un proyecto, así como comprometerse con él e invertir emocionalmente en tu éxito o fracaso".

El negocio de Wann fue un éxito y crecía rápidamente, pero aún así necesitaba un poco de ayuda adicional para llevarlo al siguiente nivel. En 2010 se dio cuenta de que iba siendo hora de buscar un local más grande o cerrar su tienda. Cuando inauguró Through the Looking Glass en 2008, utilizó fuentes de financiación no tradicionales y decidió hacer lo mismo para financiar el siguiente paso.

Pero no se debe confundir este tipo de innovación con una falta de motivación. No es tan sencillo como desarrollar un sitio web y esperar a que lleguen los donativos. Los negocios están solos y son responsables del networking, el marketing y la generación de tráfico para sus sitios web.

"La parte más ambiciosa fue sin lugar a dudas el día a día de la realización de la campaña", admitió Wann, que es propietaria única de la tienda. "Después de unos 30 días, empecé a dudar de mi capacidad para seguir hablando. Estaba tan harta de hablar de mí misma, mi tienda, el dinero y mi campaña que los árboles no me dejaban ver el bosque. Pero me había comprometido a hacerlo, y simplemente no contemplaba el fracaso".

Según Wann, la financiación colectiva entraña conseguir el compromiso de tu red.

"No funciona con un enfoque tipo ‘si lo desarrollas, vendrán a verlo’", dijo. "Se trata de la obtención de fondos corriente y moliente".

Aunque algunas empresas grandes utilizan la financiación colectiva, son ante todo benefactores, como en el proyecto Refresh Everything de Pepsi, en el que los participantes fueron invitados a publicar sus proyectos en un sitio web y solicitar el voto, con el objetivo final de conseguir financiación del gigante de los refrescos. En Rockethub, el donativo medio es de unos 50$ y el público aporta la financiación de todos los proyectos. La estrategia funciona muy bien para empresas más pequeñas que buscan obtener cantidades relativamente pequeñas de capital.

"La razón más convincente para que las empresas recurran a la financiación colectiva es si no buscan demasiado dinero", afirmó Meece, que lo recomienda para empresas que necesitan hasta 20.000$. "Si una empresa quiere implementar algo emocionante –una mejora o iniciativa– y si no busca millones de dólares, a cambio de las contribuciones de la gente proporciona bienes y/o servicios. Ni cede capital ni contrae un préstamo".

Un donativo medio más pequeño hizo que el proceso fuera más inclusivo, según Wann.

"La financiación colectiva permitió a mis clientes actuales, amigos y familiares participar, sin tener que contribuir con una cantidad de dinero potencialmente difícil de conseguir", dijo. "Cuando recurres a la financiación colectiva, 20$ es una buena suma. La mayoría de la gente se lo puede permitir, en tanto que es posible que les cueste reunir 1.000$".

Y los pequeños donativos pueden sumarse para obtener grandes resultados. Wann diseñó una campaña de 45 días de duración, con una meta de 3.275$. Logró su objetivo nueve días antes del plazo, así que fijó una segunda meta de 4.000$. Cuando se cerró el plazo, había conseguido reunir 4.050$; el 124% de su meta original.

Las empresas que quieren involucrar al público en proyectos de obtención de fondos pueden hacerlo siguiendo varios pasos sencillos.

En primer lugar deben investigar sitios web como Rockethub.com o su blog educativo Rockethub.org, para informarse bien de cómo funciona la financiación colectiva. Luego deben echar un vistazo a los proyectos exitosos y moldear el suyo de acuerdo con su nivel de lanzamiento, a menudo dividido por la cantidad de dinero que solicitan. El blog de Rockethub proporciona una serie de herramientas y foros de usuarios para ayudarles a lo largo del proceso.

Meece ha observado sistemáticamente tres principios que comparten proyectos exitosos.

"Procura diseñar un proyecto interesante que realmente aporte algo, conseguir una base de admiradores o comunidad que se interese por el proyecto y proporcionar a los que ponen los fondos buenas recompensas", dijo.

Las recompensas que Wann ofreció a las personas que financiaron su proyecto incluían el reconocimiento público en la "Pared de los Agradecimientos" de la tienda, cestas de regalo, mezclas de té personalizadas y el derecho de poner su nombre a varias salas.

Aunque Rockethub sirve ante todo como un lugar de intercambio entre emprendedores y proveedores de fondos –no como inversores o como acción benéfica– no ceja en su empeño de difundir el concepto. Actualmente, el equipo de la empresa trabaja con varias marcas para ofertar paquetes y experiencias de alta calidad al mejor postor.

"Para nosotros, el siguiente paso es atraer a marcas que puedan añadir valor a los creativos", explicó Meece. "Mientras que nos apasiona la financiación colectiva, también queremos explorar las opciones que nos presentan las marcas".

En la actualidad, Rockethub trabaja conjuntamente con Gibson Guitar en el retiro Gibson Music, donde el artista o banda ganadora tendrá acceso al estudio icónico y material de Gibson, además de recibir una beca de 1.000$.

A pesar de que el proyecto de Wann ha terminado, está contenta con la experiencia y sus resultados y lo recomienda a otras pequeñas empresas, organizaciones y creativos.

"Pruébelo", dijo. "Quizá te sorprenda la cantidad de gente y quién aparezca para ayudarte a triunfar". One+

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