Los miedos de los emprendedores: cómo exorcizar esos demonios internos que perjudican tus sueños empresariales

30/09/2013 - © 2013 naijapreneur. Reproducido con permiso de naijapreneur. Autor: Tito Philips Jr. Traducción: Event Planner Spain

Entre la conceptualización de una idea de negocio o el reconocimiento de una oportunidad de negocio y la puesta en práctica de dicha idea o la persecución de una oportunidad, hay un trecho. Esto se debe al miedo, aquellos demonios internos que levantan cabeza cuando emprendes el camino como empresario. Yo los denomino "miedos de emprendedor" y resulta que hay unos cuantos.

En mi artículo anterior, titulado "El gran miedo de los emprendedores y cómo afrontarlo", abordé nueve de dichos demonios internos (los temores que afrontan los emprendedores), el peor de ellos siendo el miedo al fracaso.
  • El miedo a empezar
  • El miedo a lo desconocido
  • El temor económico
  • El miedo a los socios
  • El miedo a ser tu propio jefe
  • El miedo a quedarte sepultado por el trabajo
  • El miedo al aburrimiento
  • El miedo al fracaso
  • El miedo al éxito


Algunos hechos concretos
Según los resultados de un estudio de Mitchell, J. Robert and Shepherd, Dean A. (2011), titulado "El miedo a la oportunidad: los efectos del miedo al fracaso sobre la acción emprendedora", en el que se entrevistó a 120 directores generales de empresas tecnológicas, se descubrió que el miedo al fracaso tenía un fuerte impacto, tanto negativo como positivo, sobre las acciones emprendedoras.

En otro estudio más reciente, realizado por Global Entrepreneurship Monitor (GEM 2012), se descubrió también que el miedo al fracaso era una de las actitudes o percepciones que obstaculizaban a los emprendedores a la hora de perseguir globalmente las oportunidades de negocio.

Para arrojar algo más de luz sobre este descubrimiento, a continuación se muestra el porcentaje de emprendedores que sienten miedo al fracaso en los 69 países que participaron en el estudio GEM2012. Este factor representa en gran medida el nivel empresarial en dichos países.

La actitud y percepción de los emprendedores hacia el miedo al fracaso, según el estudio GEM 2012
País% de emprendedores con miedo al fracaso
América Latina y el Caribe
Argentina27
Barbados17
Brasil31
Chile28
Colombia32
Costa Rica35
Ecuador33
El Salvador42
Máxico26
Panamá17
Peru30
Trinidad y Tobago17
Uruguay27
Oriente Medio y Norte de África
Argelia35
Egipto33
Irán41
Israel47
Palestine40
Túnez15
África Subsahariana
Angola38
Botsuana25
Etiopía33
Ghana18
Malawi12
Namibia35
Nigeria21
Sudáfrica31
Uganda15
Zambia17
Asia-Pacífico y Asia del Sur
China36
Japón53
República de Corea43
Malasia36
Pakistán31
Singapur42
Tailandia50
Taiwán38
Unión Europea
Alemania42
Austria36
Eslovaquia38
Eslovenia27
España42
Estonia34
Finlandia37
Francia43
Grecia61
Holanda30
Hungría34
Irlanda35
Italia58
Letonia37
Lituania36
Polonia43
Portugal42
Reino Unido36
Rumanía41
Suecia33
Países no pertenecientes a la UE
Bosnia-Herzegovina27
Croacia36
Macedonia39
Noruega39
Rusia47
Suiza32
Turquía30
Estados Unidos
Estados Unidos de América32


Cinco recomendaciones para ayudarte a gestionar tus miedos de emprendedor
En el presente artículo, voy a compartir algunos consejos sobre cómo gestionar estos miedos y cómo aprender a utilizarlos como "combustible" para tu viaje empresarial.

1.- Acéptelos
Se trata tal vez del consejo más descuidado sobre cómo abordar los miedos de emprendedor. En lugar de negar la existencia de dichos miedos, ¡debes aceptarlos!

La simple verdad es que todos los emprendedores exitosos han triunfado gracias a dichos miedos y no a pesar de ellos. La mera existencia de estos miedos es lo que ha impulsado a todos los emprendedores de éxito hacia la realización de sus sueños. Nadie es capaz de erradicar por completo estos miedos, por lo que es mejor intentar aceptarlos.

Para tener éxito tanto en los negocios como en la vida, has de empezar a aceptar el fracaso y el miedo a él como requisitos inevitables del éxito. Esto es muy importante porque el fracaso y el miedo a él sirven a dos fines que son esenciales para el éxito en los negocios.

El miedo al fracaso sirve como aviso del peligro inminente
En vez de permitir que este miedo te inmovilice, deja que te inspire a tomar medidas correctivas que minimicen el peligro inminente. Lo cierto es que cuando te embarga el miedo al fracaso, esto quiere decir que hay algo en tu negocio que no estás haciendo bien y este miedo solo actúa como recordatorio o señal para animarte a someterlo a un análisis diagnóstico.

Si ignoras este miedo, es por tu propia cuenta y riesgo. Pero si lo aceptas y te tomas el tiempo para analizar de verdad el negocio u oportunidad de negocio que estás a punto de emprender, es muy probable que descubras algunas mejoras que minimicen las posibilidades de fracaso. Seguramente habrás oído a muchas personas decir que el miedo es una falsa alarma. Esto no es del todo cierto; de hecho la emoción del miedo fue creada biológicamente para que los humanos se mantuviesen alertas en su entorno más inmediato. En los negocios, este miedo te mantiene atento y esto es bueno porque te proporciona una ventaja competitiva. En resumen, quiere decir que no te permite caer en la complacencia: pues recuerda que la complacencia es señal de un negocio moribundo .

El fracaso sirve como atajo al éxito
A nadie le gusta fracasar. No obstante, el fracaso nos proporciona las lecciones prácticas necesarias para triunfar. Cada vez que fracasas, estás un paso más cerca del éxito. La mayor ventaja del fracaso es que te muestra de forma práctica cómo no debes hacer las cosas, algo que por sí solo sirve de atajo hacia el éxito.

Por lo tanto, en lugar de hacer todo lo posible por evitar el fracaso, aprende a fracasar con rapidez. Cuanto antes pongas en práctica tu idea de negocio, cuanto antes fracasarás y aprenderás qué funciona y qué no. Este conocimiento es lo que te hará triunfar con más rapidez que cualquier plan de negocios.

Entonces ¿qué se quiere decir con aceptar tus miedos de emprendedor?
Significa:
  • aceptar sin tabúes la existencia de estos miedos;
  • identificarlos y;
  • buscar maneras de manejarlos.


2.- No emprendas un negocio solo
El camino de emprendedor no debe recorrerse solo. Aunque no tengas un socio per se, busca un grupo de apoyo estratégico con el que compartir tus miedos y desafíos. Cuando emprendes un negocio, el silencio es lo peor que hay. Nadie se lo sabe todo, así que es ridículo asumir que puedas triunfar solo.

Asóciate a la cámara de comercio local, asiste a reuniones sectoriales o hazte miembro de un club o asociación empresarial. Cueste lo que cueste, nunca lo intentes solo. Hoy en día, gracias a Internet hay muchos grupos de apoyo online en LinkedIn, Facebook, Google+ y varios blogs y foros. Así que no hay excusas para emprender el camino en solitario o fracasar solo con tus miedos. Y no te limites a ser miembro o socio: ¡participa!

Como he dicho con frecuencia, uno de los motivos por los que creé naijapreneur.com era para proporcionar a emprendedores fuera de serie un ecosistema de apoyo. Como atestiguarían muchos de mis suscriptores, en mi mensaje de bienvenida hago hincapié en la necesidad de que hablen abiertamente de sus desafíos y que participen activamente en la comunidad.

No es suficiente leer los artículos que publico; como suscriptor de naijapreneur te lo debes a ti mismo compartir tu experiencia con la comunidad, particularmente cuando uno de mis artículos versa sobre un problema que afrontas actualmente. Por este motivo, el sitio web de naijapreneur dispone de una sección para comentarios; ya os toca a vosotros interactuar y librar algunos de vuestros demonios internos. ¡El silencio no es una estrategia!

3.- Piensa en grande, empieza pequeño
Para manejar el miedo a empezar, digo a menudo lo siguiente a los emprendedores: piensa en grande, empieza pequeño. A menudo el miedo a empezar paraliza al emprendedor porque quiere empezar por todo lo alto. Por experiencia he notado que la mayoría de los emprendedores quiere empezar la casa por el tejado. Quieren empezar con un negocio ya establecido, en lugar de un proyecto en vías de desarrollo. Como emprendedor, lo puedo entender perfectamente, ya que el sueño se concibe a menudo como producto final. La idea de negocio se contempla de forma perfecta, ya hecha, por lo que quieres empezar desde ese punto. Es ése el motivo por el que tienes tanto miedo a empezar porque el producto final que formulas en tu mente no guarda relación alguna con tu situación actual.

Así que en vez de dejarte inspirar por la idea de negocio, te paraliza y te ciega para que no aciertes a ver el siguiente paso que debes tomar para convertir la idea en realidad. Esto es lo que has de tener en cuenta como emprendedor: las ideas vienen ya hechas, pero para conseguir que se conviertan en realidad hay que ir paso a paso. En otras palabras, la visión global, la gran idea, ha de ser desglosada en pequeños pasos prácticos que puedas implementar inmediatamente. Ésta es la diferencia esencial entre los soñadores y triunfadores. Nunca debes confundir el sueño con la realidad; en tu mente, el sueño ya se ha cumplido, pero en realidad solo has puesto la primera piedra. Por lo tanto, no empieces desde arriba hacia abajo; empieza desde el comienzo; empieza desde el punto de partida real. Es por eso por el que se llama "camino del emprendedor". Piensa en grande, empieza pequeño.

4.- No seas ni optimista ni pesimista; sé realista
Se trata del consejo más desalmado para aplacar los miedos del emprendedor. La mayoría de los miedos son frecuentemente el resultado de una mal interpretación de la situación actual. Esta mal interpretación puede materializarse de dos formas: un optimismo excesivo (demasiado positivo) o un pesimismo excesivo (demasiado negativo).

A la hora de montar un negocio, la primera mal interpretación se materializa como optimismo. A menudo lo verás casi todo de color rosa. La emoción de crear algo rompedor no te permite ver las cosas como realmente son. La frase típica es: todo va sobre ruedas.

El reverso de esta mal interpretación de tu situación actual es el pesimismo. Esto se manifiesta cuando las cosas no salen con arreglo a lo previsto. La reacción natural es esperar lo peor, viéndolo todo de forma negativa y comportándote como un perdedor. La frase típica es: todo se va al garete.

Ninguna de estas dos interpretaciones de tu situación actual es buena, ya que aumentan tus miedos al crear una percepción falsa de la realidad. Cuando se distorsiona tu percepción de la realidad, se amplifica el miedo

El mejor enfoque es ser realista. Ser realista quiere decir simplemente aceptar la verdad sobre tu situación actual y tomar las decisiones y emprender las acciones apropiadas que sean necesarias. Significa no perder contacto con el presente, dejando de un lado el ayer y el mañana y abordando el presente. Significa también responder según la situación y actuar basándose en los hechos en lugar de dejarse llevar por las emociones.

Si tienes miedo a empezar, se debe probablemente a que estás intentando abarcar demasiado o porque te estás quedando rezagado en algunas áreas clave. No intentes ignorarlo con un optimismo excesivo y no empeores las cosas con el pesimismo; afronta la situación y abórdala. Si te estás intentando abarcar demasiado, empieza pequeño. Y si te falta preparación, empieza a aprender lo necesario.

Si tienes miedo a trabajar demasiado, es probablemente porque intentas ser de los que mucho abarcan y poco aprietan o no te apasiona lo que haces. Afronta el problema y ocúpate de él adecuadamente. Si intentas ser de los que mucho abarcan y poco aprietan, busca apoyo estratégico, asociándote con alguien o recurriendo a la externalización. Y si trabajas en algo que no te apasiona, sé realista; sea lo rentable que sea, más trabajo significará menos vida.

Si temes quedarte sin blanca (el temor económico), se debe probablemente a que estás gastando demasiado o ganando demasiado poco. No digas que todo saldrá bien para seguir gastando demasiado (optimismo) y no pienses que todo se va a ir al traste porque no ganas lo suficiente (pesimismo); en su lugar afronta la situación e identifica lo que no funciona y actúa en consonancia.

Al fin y al cabo, si actúas según exige la situación, en vez de malinterpretarla con un exceso de optimismo o pesimismo, tendrás menos miedo. En otras palabras, no se trata de lo que ha ocurrido o lo que ocurrirá, sino de lo está ocurriendo ahora. No dejes que los acontecimientos negativos de tu pasado te den miedo a avanzar y no dejes que las expectativas te impulsen a abarcar demasiado. Siempre evalúa la situación con realismo y deja que dicte las medidas que debes tomar.

5.- Adquiere conocimientos y competencias relevantes
Hay otra solución que se suele pasar por alto para gestionar los temores empresariales. Como humanos que somos, es natural que tengamos más miedo a lo que no comprendemos. Como reza el dicho popular: "lo que no conoces puede matarte".

Lo mismo se puede decir de los negocios. Si estás a punto de emprender un negocio sin disponer de la información adecuada y las competencias necesarias, tus probabilidades de fracaso serán mayores, algo que por sí solo aumentará el miedo al fracaso y a empezar, los temores de índole económica y el miedo a lo desconocido.

Dicen que el conocimiento es poder y no hay nada más cierto. Con los conocimientos adecuados, el miedo se desvanece. Cuanto más claros sean tus ideas sobre el camino que acabas de emprender, menos atemorizante será. Pero la ignorancia alimenta el miedo, así que cuanto menos preparado estés, más angustioso será el camino. Pero para llevar tu empresa a buen puerto no basta con tener sentido común!

Los conocimientos salvan la brecha entre dónde estás y dónde quieres estar. De hecho, la investigación demuestra que es más probable que un individuo aproveche una oportunidad de negocio o lleve a la práctica una idea empresarial si cree que posee las competencias relevantes; es decir, conocimientos y capacidad para sobresalir (GEM 2012 study).

Este estudio reveló también que las economías que ponían más énfasis en la formación empresarial producían un mayor número de emprendedores de éxito que otras que no lo hacían. En otras palabras, es mucho más probable que los emprendedores informados y capacitados lleven a buen puerto sus proyectos que otros no tan informados o capacitados.

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