Caminos del Vino por "un lugar de La Mancha…"

Published
26/12/2008

La Mancha, al igual que sus mejores vinos, es siempre aromática y compleja y se torna más expresiva conforme se va descubriendo. Para adentrarse en los extensos campos manchegos, descubrir sus colores, sus castillos, sus pueblos y su historia, nace Caminos del Vino, la ruta del vino de Castilla-La Mancha, cuya apuesta por la calidad nace acreditada por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN).

Siguiendo los pasos del más insigne hidalgo de nuestra literatura y su fiel escudero, podemos iniciarnos en la aventura y la magia de unos caminos guiados entre viñas y salpicados de bodegas que muestran la indisoluble unión del mundo del vino con la cultura y forma de vivir de estos pueblos.

De este modo, siguiendo los Caminos del Vino a través de Ciudad Real, Cuenca y Albacete los viajeros podrán disfrutar de toda su riqueza territorial, patrimonial y gastronómica guiados por sus caldos, que entre las D.O. La Mancha, Valdepeñas y Vinos de La Tierra Castilla y Pagos aúnan a más de cuatrocientas bodegas.

Los Caminos del Vino tienen su punto de partida en Alcázar de San Juan, una ciudad abierta y cosmopolita, cuyo centro histórico bien merece una parada, con especial atención a la Iglesia de Santa María La Mayor y El Torreón del Gran Prior. En sus alrededores, la reserva natural que forman las lagunas Camino de Villafranca, Las Yeguas y La Veguilla, serán un oasis para los amantes de la naturaleza en su estado más puro, al igual que la localidad de Pedro Muñoz, otro hito en la ruta, que cuenta con las lagunas de Navalafuente, Retamar y La Vega, así como un rincón especial para el avistamiento de aves.

Campo de Criptana se eleva sobre la ladera de una prolongada colina desde cuya cima vigilan cuidadosamente los molinos contra los que luchara Don Quijote en sus andanzas a la llanura manchega que se exhibe en todo su esplendor.

El casco antiguo de Socuéllamos es un serio competidor a la hora de seleccionar las estancias, ya que datado en el siglo XVI, dispone del inigualable reclamo de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Casa-Palacio de la Encomienda y el antiguo Ayuntamiento.

Con gran actividad cultural y prolija en museos, encontramos al avanzar por La Mancha vinícola la localidad de Tomelloso, con grandes figuras del arte como Antonio López, Francisco García Pavón o Felix Grande.

Ya en la provincia de Albacete, Villarrobledo se erige como el mayor viñedo del mundo por su término municipal, de los más grandes de todo el país. Además, las calles de la villa se conforman como un auténtico paseo por la historia, plagado de casas señoriales, con el protagonismo dividido entre su renacentista Plaza Mayor y el Conjunto Histórico Artístico de la Plaza Ramón y Cajal.

San Clemente, en la provincia de Cuenca, cierra la ruta con uno de los conjuntos monumentales e históricos más hermosos de La Mancha, además de constituirse como bastión cultural de la zona.

A cada paso que se avanza por estos caminos se van desmenuzando sensaciones y vivencias enriquecidas por las catas en sus numerosas bodegas, las cenas de maridaje regadas con los mejores vinos de la tierra, paseos por sus hileras de viñedos que parecen no tener fin y caminando por el corredor enoturístico más largo de Europa, La Ruta de Don Quijote, cuyas aventuras por estas tierras le elevaron a lo más alto de la literatura universal.

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