Barcelona se convierte en la capital del “turismo matrimonial” para gays

Published
25/11/2007

El número de homosexuales extranjeros que se empadronan en el municipio para poder contraer matrimonio está en alza, y el Registro Civil casa cada semana de media una pareja de homosexuales, tanto hombres como mujeres.

Barcelona se está convirtiendo rápidamente en una especie de “Las Vegas” de las uniones entre homosexuales extranjeros. Sin menospreciar el carácter abierto y tolerante de Barcelona, lo cierto es que casarse en el municipio no es complicado. Para celebrar la boda, solo es necesario aportar un certificado literal de la partida de nacimiento, un certificado de empadronamiento y el pasaporte de ambos contrayentes.

El cuanto al certificado de empadronamiento, el trámite más espinoso, en la práctica es relativamente fácil obtenerlo, ya que lo único que tiene que hacer el solicitante es acreditar de alguna forma que vive en el domicilio donde dice que reside. O sea, basta con presentar un recibo de la factura de la luz, alquilar un piso durante una corta temporada o pedirle a un amigo o conocido que confirme que el interesado reside en su domicilio.

Se trata de una práctica totalmente legal –que de paso genera importantes ingresos para el sector turístico local– aunque sin efectos legales en los países de origen de los contrayentes. Pero esto es algo que no parece importarles demasiado a las parejas de homosexuales que acuden al Ciudad Condal de todos los rincones del mundo para dar el “Sí quiero”.

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