No hace tanto, la mayoría de los incentivos de empresa o viajes de incentivo se concretaban en gratificaciones en efectivo o en vales de viaje; en la actualidad las empresas buscan ofrecer a sus empleados o clientes experiencias inolvidables. Clima, diversidad geográfica, fauna y flora, historia, tradiciones, gastronomía, calidad y servicios se juntan para hacer de España y Marruecos destinos sin par para los viajes de incentivos.
El clima de España permite la producción de una gran variedad de cultivos, incluyendo arroz, cereales, hortalizas y fruta. A esto hay que añadir todo tipo de pescado y marisco, tanto del Mediterráneo como del Atlántico, el aceite de oliva, una gran variedad de jamones y embutidos, caza mayor y menor, y una enorme selección de quesos, miel, vinos, aguardientes, postres y dulces. España posee una gastronomía singular, con muchas especialidades, que varían de una región a otra, además de su propia cocina de autor –una fusión de tradición y de modernidad–, y una selección, al parecer interminable, de tapas deliciosas.
Marruecos, por su parte, posee una gastronomía única, tal vez una de las más diversas del mundo, ya que tiene influencias de las cocinas morisca, beréber, de Oriente Medio, africana y mediterránea, con algunas reminiscencias de la sefardí. A los suculentos platos de pescado se unen el típico cordero asado, el cuscús, la tagine, la pastela, una variedad de deliciosos panes, abundantes verduras y frutas, carnes maceradas, 30 variedades de dátiles, unos exquisitos dulces y mucho más. No por nada el proverbio marroquí dice "donde hay comida no se habla". Por otra parte, la cocina de autor está a la orden del día en los muchos restaurantes y hoteles de lujo del país.
Los incentivos gastronómicos y enológicos incluyen:
Ya se encuentren en un trecho aislado de la costa, en pleno campo o en un barrio histórico o residencial de una gran ciudad, los hoteles con encanto de España, establecimientos pequeños, acogedores y frecuentemente familiares, que suelen ofrecer excelente comida, permiten al viajero conocer la auténtica España de forma cómoda e íntima.
Marruecos también cuenta con una buena selección de hoteles con encanto, de los que destacan la variante típica de Marrakech: el riad. Los riads o ryads son casas, las mayoría de las cuales se ubican en la medina, cuyas habitaciones están dispuestas alrededor de un precioso patio decorado con mosaicos con una fuente. Hoy en día, algunas de estas casas albergan hoteles boutique, con una restauración sobresaliente.
España es uno de los mejores destinos en Europa para los amantes de la naturaleza. Para senderistas hay miles de rutas, desde las fáciles en las llanuras del interior y la costa hasta las más difíciles en las sierras y montañas. Para ciclistas –además de caballistas y caminantes– hay una extensa red de vías verdes, coincidiendo con vías férreas en desuso o con vías que han sido utilizados durante siglos para la trashumancia.
Marruecos ofrece al visitante un sinfín de opciones sobre todo para el trekking a pie o en mula. Desde el Rif hasta el Atlas hay rutas para todos los gustos y de diferentes niveles de dificultad. Y para los senderistas y aquellas personas que sólo quieren pasear a su aire, hay kilómetros de playas y de campiña.
Además de una deslumbrante variedad de fauna y flora, España posee algunas de las marismas y humedales más importantes de Europa –incluyendo el famoso Parque Nacional de Doñana– vitales para pájaros migratorios. Los 14 parques nacionales, 38 Reservas de la Biósfera y 134 parques naturales del país son razones de peso para los amantes de la ornitología y de la fotografía natural.
Marruecos, por su parte, no se queda a la zaga. Sus 12 parques nacionales y zonas protegidas –Aguelman Affenourir, la Reserva de la Biosfera de Arganeraie, Bouarfa, Iriki, Khnifiss, Massa, Merja Sidi Boughaba, Merja Zegra, Talassemtane, Tazzeka y Toubkal (el pico más alto del Atlas)–, ocupan 28.000km2, lo que representa un 6% del territorio marroquí, donde se encuentran muchas de las especies endémicas de esta parte del Norte de África, como el mono del Atlas, el shelduck rojo, el argán o la gacela dorcas.
Reflejado en sus pinturas rupestres, dólmenes, cementerios prehistóricos, muros y factorías de garum fenicios, emporios griegos, villas romanas, palacios árabes, castillos medievales, monumentos románicos, góticos, del Renacimiento, mudéjar y barrocos, y en sus galerías de arte y museos, España alberga un inmenso patrimonio cultural e histórico. Los cascos viejos de Salamanca, Ávila, Cáceres, Córdoba, Santiago de Compostela y Segovia, las ciudades amuralladas de Toledo y Cuenca, los monasterios de San Millán de Yuso y Suso, y El Escorial, las obras de Gaudí, la Universidad de Alcalá de Henares, la catedral de Burgos, los vestigios romanos de Mérida y Tarragona, la excavaciones arqueológicas de Atapuerca y Altamira, La Alhambra de Granada. España deslumbra.
Poblado desde tiempos del neolítico, una sucesión de pueblos y dinastías –incluyendo a los romanos, los vándalos, los visigodos, los bizantinos, los idrisíes, los almorávides, los almohades, los alauitas y varios países europeos– han dejado su huella en Marruecos. Desde la Muralla de los Andaluces y la Alcazaba de los Oudaias de Rabat, la Mezquita Karaouine y las numerosas medersas de Fez, las puertas monumentales, jardines, mezquitas, alcazabas y el palacio de Dar Kebira de la bella Meknés y las plazas, mezquitas y alminares de Marrakech, hasta las magníficamente conservadas medinas de Tánger, Tetuán, Chefchaouen, Assilah y Larache, el espléndido patrimonio histórico-cultural de Marruecos nunca dejará de sorprender.
España posee arraigadas y contrastadas tradiciones y costumbres, algunas de las cuales son milenarias. Las tradiciones de raíces celtas, con sus gaiteros, leyendas y brujas de la verde Galicia, las danzas, los competiciones lúdicas y las citas gastronómicas del País Vasco, y la sardana y los "colles de castellers" de Cataluña rivalizan con las fiestas de Moros y Cristianos de Levante y las romerías y el flamenco de Andalucía. Cada pueblo tiene su fiesta, cada región sus idiosincrasias –las tamborradas y la sencilla sobriedad de la Semana Santa de las regiones septentrionales, en contraste con la exuberancia barroca de las procesiones del sur– y también sus similitudes –los carnavales, las hogueras de San Juan, los peregrinajes y las romerías, y una larga etcétera–. En cuanto a entretenimiento, hay festivales de cine, de teatro y de música, conciertos y temporadas de ópera por el todo el país.
Como su gastronomía, Marruecos alberga tradiciones y costumbres de muchas culturas. Además de estos ritos cotidianos, como el té de menta y el hammam, el país posee un rico y matizado patrimonio artístico y cultural, cuyo mayor exponente es el Festival Nacional de Folklore que reúne las expresiones de la música, el canto y la danza popular –los sones arábigo andaluces, los cantos y danzas bereberes, los sonidos afro-árabes de los gnawa, los cancioneros judío-marroqíes, el chaabi–, que se celebra cada mes de junio en el incomparable marco de Marrakech. Pero también hay una multitud de festivales y ferias populares, tales como los festivales del cerezo, de la rosa, la miel y de la linterna de la cera, y las ferias del caballo y del camello. Los mouseems, o ammougars, mezcla de peregrinaje y fiesta local, como el que se celebra en agosto en Moulay Idriss, cerca de Meknés, constituyen otro de los rasgos de identidad de Marruecos.
Estrictamente para entusiastas, la temporada taurina comienza oficialmente en abril y termina en octubre. Las corridas de toros suelen coincidir con las ferias y los festivales religiosos.
Las plazas españolas de primera categoría son Sevilla, Córdoba, Málaga, Madrid, Valencia, San Sebastián, Bilbao, Zaragoza y Barcelona, además de la de Pamplona, que se rige por otra reglamentación. Por su carácter y belleza arquitectónica, merece una mención especial la plaza de Ronda, reconocida como la más antigua de España.
Pamplona, la capital de Navarra, también acoge en julio los famosos Sanfermines, con sus encierros diarios, en los que los valientes corren delante de los toros. También se celebran encierros en San Sebastián de los Reyes, Cuéllar, Medina del Campo y Navalcarnero, entre otros lugares.
La campiña alrededor de Sevilla y de las llanuras costeras de Cádiz constituye lo que se denomina "la ruta del toro", donde se puede ver a los toros bravos pastando o siendo conducidos por los vaqueros andaluces montando a caballos especialmente domados. Una parte esencial de este tipo de ganadería es el acoso y derribo. Se celebran concursos por toda Andalucía, particularmente en las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla, así como en otras provincias de España.
Los amantes de la tauromaquia y de los caballos no deben perderse la oportunidad de asistir a una corrida de rejones; resulta maravilloso ver a los caballos perfectamente domados y la extraordinaria habilidad de sus jinetes.
Por sus zonas protegidas y su rico y diverso patrimonio natural, con miles de kilómetros de costa, montañas, ríos, bosques y desiertos, además de su benigno clima, tanto España como Marruecos son destinos ideales para la práctica de deportes extremos y de aventura. Existen agencias especialidades en ambos países, con monitores profesionales y experimentados.
Entre los deportes extremos y de aventura que se pueden practicar en España y Marruecos figuran:
Caza mayor y menor, tiro olímpico, pesca en aguas dulces y de altura, esquí acuático, motos de agua, piragüismo, kayak, snorkelling, submarinismo, excursionismo, senderismo, escalada, alpinismo, mushing, caminatas con raquetas de nieve, esquí alpino y nórdico, snowboard, motos de nieve, puenting, rafting, ala delta, parapenting, paracaidismo, windsurf, kitesurf, viajes en globo, barranquismo, bici de montaña, espeleología, orientación con GPS, safaris en quads y 4x4, raids, coches de carreras, paintball, láser paintball, supervivencia, capeas y rutas a caballo, burro o camello.
También se ofrecen clases de vuelo en ultraligeros y vuelo sin motor.
La mayoría de los amantes de la equitación habrá oído hablar del caballo andaluz, codiciado por reyes y príncipes a lo largo de la historia por su docilidad, valor, elegancia y belleza. Además de la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre en Jerez de la Frontera, hay numerosas fincas, cuadras y centros de equitación por todo el país, ofreciendo espectáculos ecuestres, y clases de salto, enganche, doma clásica y vaquera, e incluso polo, tanto para principiantes como para caballistas experimentados, además de rutas a caballo.
Asimismo, hay carreras de caballos en los hipódromos de Madrid, San Sebastián, Orense y Mijas (Málaga), y cada verano en las playas de Sanlúcar de Barrameda. Por otra parte existe la posibilidad de participar a caballo, en un enganche o en una carreta tirada por caballos, mulas o bueyes en uno de los muchos peregrinajes y ferias que se celebran en España, sobre todo en Andalucía.
Debido a su belleza, resistencia y velocidad, el caballo berberisco, del que desciende el andaluz, era muy apreciado por los antiguos conquistadores musulmanes, y cada año se celebra en Marruecos una fiesta con jinetes montados en estos caballos en recuerdo de sus valientes antepasados. No es de extrañar entonces que el caballo sea un animal venerado, sobre todo por los bereberes del sur.
Entre los deportes ecuestres que se pueden practicar en Marruecos, destacan las rutas a caballo por el Atlas, el Rif y la hamada.
Para aquellas personas que buscan algo más hedonista, sólo tienen que elegir el destino, ya que hay desde vanguardistas centros de wellness y talasoterapia hasta balnearios tradicionales, pasando por hoteles spa de lujo, por toda España, ofreciendo una amplia gama de tratamientos y masajes faciales y corporales, incluyendo la aromaterapia, vinoterapia, chocolaterapia, y un largo etcétera.
Marruecos, por su parte, también tiene una amplia oferta de hoteles de lujo con centros de spa, sin olvidar los hammans, la mayoría de los cuales ofrecen masajes y tatuajes de henna.
En España y Marruecos hay un gran número de lugares para practicar todos los deportes imaginables. Sus instalaciones modernas y su excelente clima atraen deportistas tanto aficionados como profesionales. Entre otros, se puede practicar:
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